¿Por qué un vino se puede decantar y a otros no les hace falta? Es más, ¿para qué sirve la decantación del vino? Estas y otras preguntas, son las típicas que el consumidor se realiza cuando compra una botella de vino.

Hace unas semanas descubríamos algunos mitos y realidades en cuanto a la temperatura del vino. Hoy vamos a tratar otra gran duda de los aficionados al mundo del vino. Veamos por qué se realiza la decantación del vino y cuáles son las formas más usuales de hacerlo.

 

Decantación del vino: Evitando los sedimentos

Existen varios motivos por los cuales se debe decantar un vino. Uno de ellos es para eliminar el sedimento que puede tener el vino. Seguro que alguna vez habréis visto una botella a contraluz y os habréis encontrado esos sedimentos.

Pues bien, esos posos no son otra cosa que materia colorante cristalizada que precipita. Un vino con sedimentos no es malo, aunque pueden llegar a ser molestos al consumir.

Así pues, la próxima vez que veáis un vino con poso, no lo descartéis. Simplemente, usando un decantador dejaréis que ese sedimento se deposite en el fondo.

 

Oxigenación del vino para despertar los aromas

Otra de las grandes funciones de la decantación es para oxigenar el vino, ayudando a despertar los aromas.

Sin embargo, hay que tener cuidado, la decantación no siempre es positiva. Para aquellos vinos muy añejados puede ser perjudicial. Al ser decantados y al entrar en contacto con el oxígeno pueden oxidarse demasiado. Con este tipo de vino la decantación debe de ser muy suave y lenta para evitar un exceso de oxígeno.

Los vinos ideales para ser decantados, son aquellos que llevan mucho tiempo envejeciendo, o bien, aquellos vinos jóvenes que suelen ser duros en boca, con mucho cuerpo. En el caso de estos últimos, el oxígeno suaviza ese tanino tan marcado y suaviza la astringencia.

Como norma general, los vinos blancos y rosados no se decantan.

 

Tipos de decantadores

Hay varios tipos de decantadores, pero a continuación os presentamos los dos modelos más usados a nivel casero.
El primero es un decantador para aquellos vinos más delicados o más envejecidos, donde la entrada de oxígeno está controlada por la estrechez del decantador.decantación del vino

 

El segundo decantador es para aquellos vinos jóvenes con cuerpo. Como se puede observar, la entrada de oxígeno es más agresiva.decantación del vino

 

 

Jordi Munt, Sumiller de Vinalium