El cambio climático no solo está afectando a la tempera mundial. Fenómenos como las sequías o las tormentas, pueden acabar afectando en el vino y su producción.

El Cambio Climático es una realidad a la que nos afrontamos todos. Modifica la meteorología, debido a que uno de sus principales efectos es el aumento de la temperatura media mundial. Además, está planteando nuevos retos y dificultades para sectores como la agricultura y en concreto a la planta de la vid.

La influencia del cambio climático en el viñedo, es una realidad que nos cambiará nuestra percepción de la producción de vino. Por ejemplo, podría provocar que en vinos con una mayor graduación alcohólica podrían tener una menor acidez.

 

Cambios en la producción del vino

A día de hoy, el grueso de los viñedos se encuentra en una franja de entre 30 y 50 grados de latitud en el planeta. Una máxima que se da en la mayor parte de los principales viñedos del mundo, tanto en los del hemisferio norte como los del sur.

La principal razón para este emplazamiento tiene una explicación fundamental para la evolución de la uva. Es sólo en esa latitud donde el clima es templado. Una situación geográfica que permite que las uvas se desarrollen como necesitan hasta alcanzar la madurez.

Se cree que el cambio climático, provoca que por cada grado que sube la temperatura de la Tierra, el momento de la vendimia se adelanta en torno a una semana. Se fundamenta en cómo, en el último cuarto de siglo, las cosechas se han ido anticipando hasta hacerlo incluso en una semana. Un hecho que, lejos de ser anecdótico, repercute directamente en la calidad de la uva y, por tanto, de los vinos. Y es que el hecho de que la vendimia se adelante provoca que la uva no complete su ciclo de maduración.

Para un correcto proceso de maduración, la uva necesita un cambio de temperatura sustancial entre el día y la noche. Hablamos de al menos 15 grados. Una oscilación que, de continuar en ascenso el mercurio, no se daría dificultando, por tanto, la maduración.

Producción del vino en un futuro

Se buscan ya alternativas que permitan seguir produciendo el vino como siempre se ha hecho. Las primeras opciones son irremediablemente la búsqueda de nuevas zonas más frías y en latitudes más altas. Es decir, tocaría buscar viñedos más al norte lejos de las zonas de cultivo más habituales.

Así países tan poco vitivinícolas como Noruega, Reino Unido o Dinamarca podrían convertirse en nuevas tierras de cultivo. Algo que ya es una realidad, ya que en estos tres países la producción de vino ha aumentado a un ritmo del 40% al año.

El vino más beneficiado del cambio Climático

Los viñedos en altura, como la viticultura heroica de la Ribeira Sacra, se verían más que beneficiados de este cambio de latitud. Por su ubicación natural y tradicional, este tipo de viticultura no tendría que cambiar absolutamente nada para poder continuar con su actividad. Y es que una de sus principales características es, precisamente, que su situación es singularmente distinta al grueso de los terruños de cultivo.

Una singularidad que transformaría lo excepcional en clave de éxito. Veremos hacia dónde evoluciona el mundo del vino en las próximas décadas pero seguro será una realidad que va de la mano de ese cambio climático que vive la Tierra.