La bodega de Pago de Carraovejas

La bodega Pago de Carraovejas, ubicada en Peñafiel, es una de las bodegas más prestigiosas e importantes de la Ribera del Duero, por sus vinos y sus espectaculares instalaciones que cuentan con más de 200 Hectáreas de viñedos.

Esta bodega fue fundada en 1987 por José María Ruiz Benito, especialista en las tierras de Ribera del Duero, junto a grupo de segovianos amantes del vino. Todos ellos fueron quienes plantaron los viñedos en las laderas del Pago de Carraovejas para así, poder crear sus propios vinos y venderlos en el restaurante de Segovia de José Maria junto a su plato estrella, el cochinillo.

El lugar elegido para iniciar este proyecto fueron las laderas de Carraovejas, en Peñafiel, por tres motivos principales:

1. Por ser un centro histórico de los vinos de la Ribera del Duero.
2. Debido a su proximidad geográfica a Segovia.
3. Las laderas son uno de los mejores maduraderos de esa zona.

La primera cosecha:

No fue hasta 1991 cuando obtuvieron la primera cosecha de Pago de Carraovejas. Su vino fue el primer vino de la Ribera del Duero con un 25% de Cabernet Sauvignon, cuando el vino Tinto Fino era el más vendido de esa denominación.

La bodega de Carraovejas fue la primera en la utilización de barricas de roble francés durante el proceso de fermentación en la Ribera del Duero y los pioneros en instalar un tipo de riego llamado por goteo, repartido por toda la finca, ya que aportaba el agua necesaria de forma racional para mejorando la calidad de la uva tinta destinada a los vinos de crianzas y reservas.

La excelencia:

Almudena Calvo es la enóloga de la bodega y Emilio Arranz es el responsable de viticultura, gracias a ellos desde 1991 han conseguido ser un referente vinícola en la región.

Los viñedos de esta empresa están situados a 750 m sobre el nivel del mar, en una ladera con un poco de pendiente prolongada y orientada al suroeste, tienen una exposición al sol perfecta y, gracias a las montañas que los rodea, están protegidos de los vientos del norte y de las posibles heladas. Sus suelos son arenosos, de roca calcáreos, pedregosos y bien drenados.

Gracias a todas estas características y a sus extremos cuidados desde la recogida de la uva hasta que finalmente llega al consumidor, han conseguido fabricar vinos especialmente sensibles, por lo que se extreman tanto los cuidados que incluso en agosto, por las altas temperaturas, aturan toda su distribución.

Los aromas de sus vinos son muy expresivos y, contienen muchas sensaciones distintas gracias a las características propias que aportan cada tipo de uva (tinta del país, cabernet sauvignon y merlot).

Actualmente, la bodega cuenta con más de 14.000 m2 de edificaciones que unen la tradición con la nueva vanguardia, siempre manteniendo los procesos naturales juntamente con las últimas tecnologías, investigando, desarrollando e innovando.

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