Encontrar cuál fue el primer vino es complicado. Encontramos referencias vinícolas a lo largo de toda la historia y parece que su producción va muy ligada a la humanidad. El vino ha sido históricamente una bebida elegante y de prestigio, sobre todo entre las civilizaciones occidentales.

A su alrededor se han alzado deidades, festividades y todo tipo de acontecimientos de lo más interesantes. El vino nos ha acompañado a lo largo de la historia, pero ¿Cuál es su origen?

El vino a lo largo de la historia

El avance la humanidad siempre ha ido ligada a la producción agrícola y ganadera y, la producción vinícola no es una excepción en este avance. La elaboración del primer vino se atribuye a distintas civilizaciones y la leyenda de la creación de la bebida muchas veces va ligado a dioses o héroes.

El primer vino Egipto

En Egipto se creía que el dios Osiris fue el creador del primer vino. Se explica que fue este dios quien plantó la primera vid en la ciudad de Thyrsa, de la cual se elaboró el primer vino de la humanidad. En expediciones arqueológicas se han encontrado múltiples referencias del vino en tumbas y templos.

Obviamente, cada civilización quiere atribuirse la invención del vino. Los griegos vivían en una sociedad donde el vino era fundamental. De hecho, tenían un dios dedicado solo a la vendimia y el vino: Dionisio. A este dios le atribuían la elaboración del primer vino del mundo.

Los romanos crearon su propia versión del dios Dionisio y le llamaron Baco. Baco liberaba a los romanos a través del vino y la música gracias a reuniones sociales llamadas Bacanales.

En China, se realiza el proceso de fermentación de la uva desde hace 4 milenios. Los fenicios fueron los principales precursores de la difusión de técnicas de la vinificación por el mediterráneo. A lo largo de la historia se le han dado muchos orígenes al vino, pero ¿Cuál fue el primero?

El primer vino de la historia

el primer vino

Para conocer el verdadero origen del vino debemos retroceder un poco más. Debemos viajar más allá y situarnos en el neolítico.

Según estudio científicos y arqueológicos, se produce vino desde el neolítico, período en que la humanidad empezó a practicar la agricultura y la ganadería. Hasta hace poco se creía que la evidencia de vino más antiguo encontrada era una vasija. La región donde se han encontrado estos restos es en los Montes Zagros. En 1986 se encontró una vasija que se calcula que data de entre el 5000 a.C. y el 6000 a.C. En el interior de la vasija se encontró un residuo rojizo, que podría ser vino.

Aun así, esto no es la evidencia más antigua. En los montes que limitan Georgia y Armenia se encontró la bodega más antigua del mundo. El hallazgo es datado del 6100 a.C. Dentro de la Cueva Areni, el vino era almacenado en recipientes de barro donde se dejaba fermentar.

Si seguimos retrocediendo, encontramos que la primera cosecha de la humanidad fue hallada en Súmer, entre el Tigris y el Éufrates, en la antigua Mesopotamia, cuna de la humanidad.

Del primer vino a su expansión

El vino siempre ha sido una bebida ritual. Ya en la bodega situada entre Georgia y Armenia se han encontrado referencias de que el vino se bebía de manera ceremonial durante los rituales de enterramiento.

En las civilizaciones antiguas el vino era para celebraciones, como en el caso de las Bacanales de la antigua Roma.

El vino siempre ha sido una bebida muy popular, pero su máxima expansión se produjo a partir del cristianismo. En la Biblia encontramos múltiples referencias al vino, como la conversión del agua en vino que hizo Jesucristo o en la última cena. El vino ha estado presente en las misas cristianas desde hace siglos, como símbolo de la sangre de cristo.

Actualmente, el vino es una bebida ampliamente conocida y consumida. Han pasado muchos años desde esa bodega en la cueva Areni y, actualmente, hemos perfeccionado su elaboración. Encontramos muchas variedades distintas que se adaptan a los gustos de todo el mundo. El vino no ha perdido su categoría y sigue alrededor de celebraciones, fiestas y ocasiones especiales. Han pasado muchos años desde ese primer vino, pero su esencia sigue siendo la misma: celebrar la vida y disfrutar del momento.