Elegir un vino a veces puede parecer una tarea imposible, si nos colgamos el cartel de, no sé de vinos. Miles de etiquetas, nombres impronunciables y mucha variedad. Pero la realidad es que no necesitas ser un experto para acertar. Te damos algunas claves:
Punto primero y más importante. ¿Qué te gusta?
Prefieres los sabores ¿suaves o intensos, vinos blancos, tintos o rosados?
Si eres de sabores ligeros, es una buena opción vinos blancos, tintos o rosados sin crianza. Jóvenes y frescos.
Si eres más de algo potente, buscarás vinos blancos, rosados o tintos con más cuerpo y crianza.
Si tu búsqueda normalmente es por la etiqueta, no sufras, es lo primero que te llamará la atención, pero hay algo importante que debes hacer, leerla. En la etiqueta encontrarás mucha información que te ayudará a escoger tu vino. Sabrás la variedad de uva, si tiene crianza o no y la zona en la que se elabora. Esto te dará pistas sobre el estilo de vino.
Un punto no menos importante, el precio. Caemos en un error común y es pensar que un vino caro siempre es el mejor. La realidad es que hay muchos vinos de gran calidad a precios muy asequibles.
Influye mucho para que quieras el vino, si tienes una cena informal, un vino joven y fácil de beber será el más indicado. Si por el contrario tienes una comida copiosa, un vino con crianza será tu aliado. Cuando sólo quieres tomar un vino como aperitivo y en días de calor, los espumosos blancos y rosados te ayudarán a refrescarte y contienen menos grado alcohólico.
La tendencia en los últimos años es el consumo de vinos más ligeros, frescos y fáciles de disfrutar, adaptados más al tipo de alimentación y como la consumimos.
Confía en tus sentidos y en tu intuición.
Pero, sobre todo, el principal consejo, es ser curioso e ir probando para descubrir tus gustos.
Si con todo esto, aún estás dudoso, estaremos encantados de recibirte en nuestras tiendas Vinalium, donde el personal te ayudará a descubrir tus vinos de cabecera.
Bebe con moderación y disfruta de los momentos que te brinda una copa de vino.